Compilado por ARCA (Amabeli Raquel Cadena Ayarzagoitia)
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Salinas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Salinas. Mostrar todas las entradas
El alma tenías
tan clara y abierta,
que yo nunca pude
entrarme en tu alma.
Busqué los atajos
angostos, los pasos
altos y difíciles...
A tu alma se iba
por caminos anchos.
Preparé alta escala
-soñaba altos muros guardándote el alma-,
pero el alma tuya estaba sin guarda
de tapial ni cerca.
Te busqué la puerta
estrecha del alma,
pero no tenía,
de franca que era,
entradas tu alma.
¿En dónde empezaba?
¿Acababa, en dónde?
Me quedé por siempre
sentado en las vagas
lindes de tu alma.

Pedro Salinas
Cerrado te quedaste, libro mío.
Tú, que con la palabra bien medida
me abriste tantas veces la escondida
vereda que pedía mi albedrío.

Esta noche de julio eres un frío
mazo de papel blanco. Tu fingida
lumbre de buen amor está encendida
dentro de mí con no fingido brío.

Pero no has muerto, no, buen compañero,
que para vida superior te acreces:
el oro que guardaba tu venero.

Hoy está libre en mí, no en ti cautivo,
y lo que me fingiste tantas veces,
aquí en mi corazón lo siento vivo
.

Pedro Salinas
Suelo. Nada más.
Suelo. Nada menos.
Y que te baste con eso.
Porque en el suelo los pies hincados,
en los pies torso derecho,
en el torso la testa firme,
y allá, al socaire de la frente,
la idea pura, y en la idea pura
el mañana, la llave
–mañana– de lo eterno.
Suelo. Ni más ni menos.
Y que te baste con eso.


Pedro Salinas
No habrá ser humano completo;
es decir, que se conozca
y se dé a conocer,
sin un grado avanzado
de posesión de su lengua.
Porque el individuo se posee
a sí mismo, se conoce,
expresando lo que lleva dentro,
y esa expresión solo se cumple
por medio del lenguaje.
[...] Hablar es comprender
y comprenderse,
es construirse a sí mismo
y construir el mundo.


Pedro Salinas