Compilado por ARCA (Amabeli Raquel Cadena Ayarzagoitia)
Mostrando entradas con la etiqueta Gustavo A. Reque (Sensei). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gustavo A. Reque (Sensei). Mostrar todas las entradas
Los padres de la generación silenciosa (35-50)
vivieron en un ambiente de autoridad absoluta
dentro de un ámbito regido
por reglas, mandatos y límites.
Muchas de las necesidades materiales
nunca pudieron ser satisfechas
debido a la precariedad económica de entonces,
y no podían, aquellos esforzados padres,
cumplir los mínimos caprichos de sus hijos.
Por este motivo, la siguiente
generación de padres (50-85),
hace lo imposible para que sus hijos
no sufran lo que ellos padecieron de niños:
evitan ser considerados como autoridad
y pretenden ser vistos por sus hijos
como amigos y compañeros.
No imponen reglas o normas,
pues creen que en la libertad
está el crecimiento pleno y maduro.
No privan a sus hijos de nada,
pues creen que les produce
baja autoestima que sus hijos
no disfruten algo material
que los hijos del vecino sí tienen.
Creen que solo la tardanza en satisfacer
los caprichos de los niños
les provocará algún tipo de frustración,
y así hasta el infinito.

Con 1951, llegó la rebeldía,
el desafío a la autoridad, la televisión y el rocanrol.
Se produjeron simultáneamente
grandes cambios sociales:
la liberación femenina,
el inicio al acceso a la alta tecnología
por parte del público,
el acceso a la rapidez en la información
y todo ello cambió los valores tradicionales:
lo pragmático y lo útil se volvió muy apreciado.
Por el contrario, la obediencia y la lealtad
dejaron de ser valores deseados
por la juventud de entonces.
Estos cambios generacionales duraron hasta
más o menos el año 1985.
A la generación de padres nacidos
entre estos años 1951-1985,
se la considera “la generación de padres obedientes”.
Se la denomina así porque, cuando eran pequeños,
obedecían a sus padres y a las demás
personas adultas o autoridades,
como padres, familiares o profesores.
Después se revelaron en la adolescencia,
(música rock, hippies)
y, ahora, cuando son padres, se someten
y obedecen a la mínima demanda de los hijos.

A partir del año 1985, se inicia una generación
que actualmente, en los libros de psicopedagogía,
se ha denominado “la generación de los niños tiranos”.
Son lo niños nacidos en el seno de familias
en las que ambos padres trabajan,
o, bien, que no cuentan con una estructura
familiar clásica (papa-mama-hijos),
sino que están estructuradas de otras maneras:
padres o madres solteros, divorciados, separados,
o comparten los hogares
de abuelos, tíos o familiares cercanos.
Los niños de esta nueva generación
tienen unas características muy especiales:
son niños que esperan ser guiados para todo,
pero no supervisados y, menos, obligados a obedecer.
Perciben el trabajo como un mal necesario,
y la vida, como algo que debe disfrutarse
en cada momento entre risas y charadas.
Para ellos, el futuro está en el presente,
y el pasado no interfiere
o no influye decisivamente en el hoy.
Por ejemplo: vemos cómo en los nuevos
planes educativos, los niños han podido pasar
los cursos habiendo suspendiendo
todas las asignaturas.
¡Cómo van a aceptar que los reprueben
en un examen de paso de grado!
La actitud de los estudiantes se ha relajado:
estudiar con el mínimo esfuerzo y tiempo,
con el propósito de solo recordar lo necesario
para una circunstancia específica: los exámenes.
Desarrollan, de esta manera,
una conducta basada en el mínimo esfuerzo
frente a lo importante,
y solo se interesan por todo aquello
que es fácil y les produce placer o diversión.
Se ha pasado pues, en poco tiempo,
de aquella generación silenciosa
que aguantaba todo con la dignidad del silencio,
a la obediente y pragmática de los rebeldes rocanroleros,
a la actual, que es totalmente hedonista,
que busca el placer y la comodidad como único fin.


Gustavo A. Reque (Sensei)