Si eres pobre, trabaja;
si eres rico, trabaja;
si estás cargado de responsabilidades,
aparentemente injustas, trabaja.
Si eres feliz, continúa trabajando.
La inactividad da lugar
a dudas y temores.
Si la tristeza te abruma
y si los seres queridos
aparentemente son desleales, trabaja.
Si se te presentan desilusiones, trabaja.
Si la fe te abandona y la razón te falla,
solamente trabaja.
Cuando los sueños se hacen pedazos
y la esperanza parece morir, trabaja.
Trabaja como si tu vida
se encontrara en peligro.
En realidad, lo está.
No importa lo que te aflija, trabaja.
Trabaja fielmente y trabaja con fe.
El trabajo es uno
de los más grandes remedios
materiales disponibles.
El trabajo curará
muchas penas físicas y mentales.
Anónimo