Cuando Alicia
llegó a una bifurcación
en el camino,
vio un gato en un árbol.
Le preguntó:
en el camino,
vio un gato en un árbol.
Le preguntó:
“¿Qué camino tomo”.
“¿A dónde quieres ir?”
—fue su respuesta—.
“No lo sé” —contestó Alicia—.
“Entonces —dijo el gato—,
no importa”.
“¿A dónde quieres ir?”
—fue su respuesta—.
“No lo sé” —contestó Alicia—.
“Entonces —dijo el gato—,
no importa”.
Lewis Carroll