El lenguaje es
una fuente inagotable
de tesoros múltiples.
Es inseparable del hombre
y está presente
hasta en el más pequeño
de sus actos.
El lenguaje da forma
a su pensamiento
y a sus sentimientos,
a sus esfuerzos,
a su voluntad y a sus actos.
Es el instrumento
mediante el cual
ejerce y recibe influencias,
el cimiento
más fuerte y profundo
de la sociedad humana.
Es, también, el último
e indispensable recurso
del individuo humano,
su refugio
en las horas de soledad,
cuando el espíritu
lucha con la existencia
y el conflicto se resuelve
en el monólogo del poeta
y en la meditación
del pensador.
El lenguaje no es
un mero acompañante
que nos escolta
a lo largo del camino,
sino un hilo
profundamente entretejido
en la trama del pensamiento.
Es el acervo
de la memoria humana
de la que son depositarios
el individuo y su comunidad [...].
El desarrollo del lenguaje
está tan indisolublemente
ligado a la personalidad,
al de la nación,
al de la humanidad,
al de la vida misma,
que sentiríamos la tentación
de preguntarnos
si es solo un simple
reflejo de todo ello,
o si, por el contrario,
es todas esas cosas:
la fuente misma
de la que nacen.
una fuente inagotable
de tesoros múltiples.
Es inseparable del hombre
y está presente
hasta en el más pequeño
de sus actos.
El lenguaje da forma
a su pensamiento
y a sus sentimientos,
a sus esfuerzos,
a su voluntad y a sus actos.
Es el instrumento
mediante el cual
ejerce y recibe influencias,
el cimiento
más fuerte y profundo
de la sociedad humana.
Es, también, el último
e indispensable recurso
del individuo humano,
su refugio
en las horas de soledad,
cuando el espíritu
lucha con la existencia
y el conflicto se resuelve
en el monólogo del poeta
y en la meditación
del pensador.
El lenguaje no es
un mero acompañante
que nos escolta
a lo largo del camino,
sino un hilo
profundamente entretejido
en la trama del pensamiento.
Es el acervo
de la memoria humana
de la que son depositarios
el individuo y su comunidad [...].
El desarrollo del lenguaje
está tan indisolublemente
ligado a la personalidad,
al de la nación,
al de la humanidad,
al de la vida misma,
que sentiríamos la tentación
de preguntarnos
si es solo un simple
reflejo de todo ello,
o si, por el contrario,
es todas esas cosas:
la fuente misma
de la que nacen.
Louis Hjelmslev