Compilado por ARCA (Amabeli Raquel Cadena Ayarzagoitia)
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CUANDO VUELVA A VERTE

Cuando vuelva a verte,
me ataré a tus brazos
para convencerte,
que no estoy de paso.

Ando de distancia,
pero no de ausencia,
ando con el alma
llena de tu esencia.

Cuando vuelva a verte,
ya la primavera
andará jugando
sobre la pradera.

Coloreando el campo
de color gramilla,
convocando el canto
de las abubillas.

Cuando vuelva a verte,
me daré permiso
para recorrerte
lo que sea preciso.

Me sabrá a poco,
mis pasiones brunas.
En tus glaucos ojos
andará la Luna.

Cuando vuelva a verte,
te traeré noticias:
cómo he sido huésped
de mis avariacias,

de mis espejismos,
de mis ilusiones,
y hasta del abismo
de mis decepciones.

Cuando vuelva a verte,
de alguna manera
voy a reponerte
todas las esperas.

Estaré contigo
hasta merecerte.
Colgaré el abrigo
cuando vuelva a verte.


Alberto Cortez

LOS DEMÁS

Nunca estamos conformes del quehacer de los demás
y vivimos a solas sin pensar en los demás,
como lobos hambrientos, acechando a los demás,
convencidos que son nuestro alimento los demás.

Los errores son tiestos que tirar a los demás;
los aciertos son nuestros y jamás de los demás;
cada paso un intento de pisar a los demás,
cada vez mas violento es el portazo a los demás.

Las verdades ofenden si las dicen los demás,
las mentiras se venden, cuando compran los demás;
somos jueces mezquinos del valor de los demás,
pero no permitimos que nos juzguen los demás.

Apagamos la luz que, por amor a los demás,
encendió en una cruz, el que murió por los demás;
porque son ataduras, comprender a los demás,
caminamos siempre a oscuras sin contar con los demás.

Nuestro tiempo es valioso, pero no el de los demás;
nuestro espacio, precioso, pero no el de lo demás,
nos pensamos pilotos del andar de los demás;
donde estemos nosotros... que se aguanten los demás.

Condenamos la envidia, cuando envidian los demás,
mas lo nuestro es desidia, que no entienden los demás.
Nos creemos selectos entre todos los demás;
seres "pluscuamperfectos" con respecto a los demás.

Y olvidamos que somos los demás de los demás;
que tenemos el lomo como todos los demás,
que llevamos a cuestas, unos menos y otros más,
vanidad y modestia como todos los demás...

Y olvidando que somos los demás de los demás,
nos hacemos los sordos cuando llaman los demás
porque son "tonterías" escuchar a los demás,
lo tildamos de "manía" el amor por los demás.

Alberto Cortez
ALMA MÍA

Alma mía... cómo pesan en tus alas las ausencias,
cada día van sumando soledades indefensas;
lejanías, avaricias, ansiedades y desvelos,
y una umbría sensación de irrealidad y desconsuelo.

Alma mía... siempre en guardia vigilando mis entornos,
día a día, mitigando los abusos y sobornos.
Candilejas que me acosan sin clemencia con su brillo,
y que dejan una extraña sensación en mis sentidos.

Alma mía... qué daría por volver a verte libre...
sin estrías, dolorosas de misiones imposibles.
Como antes... por delante de mis sueños y quimeras...
Anhelante... de entregarte como fuera y donde fuera.

Alma mía... cualquier día te irás yendo despacito;
ya no mía... tu energía liberada al infinito...
con tus velas... portadoras de la luz a todas horas...
sin estelas... que te duelan, como duelen las de ahora.

Alma mía... son tan frías las urgencias cotidianas...
¡Qué manía... de invertir cada presente en el mañana...!
¡Qué locura...la premura de vivir en cautiverio...!
Ataduras...por pavura irracional a los misterios.

Alma mía... cuántas veces te he dejado abandonada
en la vía de los trenes que van solo de pasada.
Cicatrices... sacudidas que la vida me ha causado,
infelices... horas grises que los años no han borrado.

Alma mía... menos mal que no te entregas derrotada;
yo diría... que es a causa de seguir enamorada.
¡Sensiblera... soñadora... perdedora o tempestiva...!
¡Compañera... a pesar de los pesares, sigues viva!



Alberto Cortez
ARRIBA LA VIDA

Mientras quede una flor en el camino,
mientras quede un amigo en quién confiar,
la ternura infinita de los niños
y las ganas de andar un poco más.

Mientras quede una corriente de agua fresca
y perduren las canciones de Serrat,
el rechazo a cualquier tipo de violencia,
esta voz será plural y cantará:

Arriba la vida, que no muera la esperanza
si pretendemos algún día conseguir
el equilibrio natural de la balanza
para vivir.

Arriba la vida, no hay fracasos ni derrotas
que de algún modo no se puedan asumir,
aunque de pronto nos quedemos en pelotas,
hay que seguir.

Mientras quede una paloma en pleno vuelo
que no pueda derribar el cazador
y muchachas con jazmines en el pelo
y un geranio florecido en un balcón.

Mientras quede un solo perro vagabundo
y muchachos sobre un barco de "Greenpeace"
y Teresa de Calcuta por el mundo,
esta voz será plural para decir.

Arriba la vida, que no cunda el desaliento,
hay muchas cosas que nos quedan por lograr;
cada momento puede ser un buen momento
para empezar.

Arriba la vida, rescatemos la alegría,
que la amargura no aparezca por aquí.
Una sonrisa es la mejor artillería,
para vivir.


Alberto Cortez
Todo aquel que intenta imponer
su idea de la libertad,
trae cadenas en las manos.


Alberto Cortez

QUE SUERTE HE TENIDO DE NACER

Que suerte, que suerte he tenido de nacer
para estrechar la mano de un amigo
y poder asistir como testigo
al milagro de cada amanecer.

Que suerte he tenido de nacer
para tener la opción de en la balanza
sopesar la derrota y la esperanza
con la gloria y el miedo de caer.

Que suerte he tendido de nacer
para entender que el honesto y el perverso
son dueños por igual del Universo
aunque tengan distinto parecer.

Que suerte he tenido de nacer
para callar cuando habla el que más sabe
aprender a escuchar, esa es la clave
si se tiene intenciones de saber.

Que suerte he tenido de nacer
y lo digo sin falsos triunfalismos
[si] la victoria total, la de [mí] mismo
se concreta en el saber y en el no ser.

Que suerte he tenido de nacer
para cantarle a la gente y a la rosa
y al perro y al amor y a cualquier cosa
que pueda el sentimiento recoger.

Que suerte he tenido de nacer
para tener acceso a la fortuna
de ser río en lugar de ser laguna
de ser lluvia en lugar de ver llover.

Que suerte he tenido de nacer
para comer a conciencia la manzana
sin el miedo ancestral a la sotana
o a la venganza final de Lucifer.

Sí. Que suerte he tenido de nacer
pero sé, bien que sé,
que algún día también me moriré.
Si ahora vivo contento con mi suerte
sabe Dios qué pensaré cuando mi muerte
cuál será en la agonía mi balance.
No lo sé, nunca estuve en ese trance
pero sé, bien que sé,
que en el viaje final escucharé
el ambiguo tañer de las campanas
saludando a mi adiós, y otra mañana
y otra voz que como yo con otro acento
cantará, [como yo] a los cuatro vientos:
"Que suerte. Que suerte he tenido de nacer".


Alberto Cortez