La eficacia de la difamación
arraiga en la complacencia tácita
de quienes la escuchan,
en la cobardía colectiva
de cuantos pueden escucharla
sin indignarse;
moriría si no se le hiciera
una atmósfera vital.
Ese es su secreto.
Semejante a la moneda falsa:
es circulada sin escrúpulos
por muchos que no tendrían
el valor de acuñarla.
arraiga en la complacencia tácita
de quienes la escuchan,
en la cobardía colectiva
de cuantos pueden escucharla
sin indignarse;
moriría si no se le hiciera
una atmósfera vital.
Ese es su secreto.
Semejante a la moneda falsa:
es circulada sin escrúpulos
por muchos que no tendrían
el valor de acuñarla.
José Ingenieros