Hasta el hombre
más miserable
y desdichado
posee el maravilloso poder
de elevarse por encima
de su propia mediocridad;
de hacer de su vida
una existencia
grande y hermosa.
más miserable
y desdichado
posee el maravilloso poder
de elevarse por encima
de su propia mediocridad;
de hacer de su vida
una existencia
grande y hermosa.
Ignace Lepp