Compilado por ARCA (Amabeli Raquel Cadena Ayarzagoitia)
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COMO EN EL VENERO

Recibe el don del cielo, y nunca pidas
nada a los hombres, pero da si puedes;
da sonriendo y con amor; no midas
jamás la magnitud de tus mercedes.

Nada te debe aquel a quien le diste;
por eso, tú, su ingratitud esquiva.
Él fue quien te hizo bien, ya que pudiste
ejercer la mejor prerrogativa

que es el dar, y que a pocos, Dios depara.
Da, pues, como el venero cristalino,
que siempre brinda más del agua clara
que le pide el sediento peregrino.


Amado Nervo
AMABLE Y SILENCIOSO

Amable y silencioso ve por la vida, hijo.
Amable y silencioso como rayo de luna.
En tu faz, como flores inmateriales,

deben florecer las sonrisas.
Haz caridad a todos de esas sonrisas, hijo.
Un rostro siempre adusto es un día nublado,
es una paisaje lleno de hosquedad, es un libro
en idioma extranjero.

Amable y silencioso ve por la vida, hijo.
Escucha cuanto quieran decirte, y tu sonrisa
sea elogio, respuesta, objeción, comentario,
advertencia y misterio.

Amado Nervo
Ama como puedas,
ama a quien puedas,
ama todo lo que puedas.
No te preocupes
de la finalidad
de tu amor.


Amado Nervo
Hay algo tan necesario
como el pan de cada día,
y es la paz de cada día.
La paz sin la cual,
el pan es amargo.


Amado Nervo


Amado Nervo
DEIDAD

Como duerme la chispa en el guijarro
y la estatua en el barro,
en ti duerme la divinidad.

Tan solo en un dolor constante y fuerte
al choque, brota de la piedra inerte
el relámpago de la deidad.

No te quejes, por tanto, del destino,
pues lo que en tu interior hay de divino
solo surge merced a él.

Soporta, si es posible, sonriendo,
la vida que el artista va esculpiendo,
el duro choque del cincel.

¿Qué importan para ti las horas malas,
si cada hora en tus nacientes alas
pone una pluma bella más?

Ya verás al cóndor en plena altura,
ya verás concluida la escultura,
ya verás, alma, ya verás...

Como duerme la chispa en el guijarro
y la estatua en el barro,
en ti duerme la divinidad.

Tan solo en un dolor constante y fuerte
al choque, brota de la piedra inerte
el relámpago de la deidad.

No te quejes, por tanto, del destino,
pues lo que en tu interior hay de divino
solo surge merced a él.

Soporta, si es posible, sonriendo,
la vida que el artista va esculpiendo,
el duro choque del cincel.

¿Qué importan para ti las horas malas,
si cada hora en tus nacientes alas
pone una pluma bella más?

Ya verás al cóndor en plena altura,
ya verás concluida la escultura,
ya verás, alma, ya verás...

Amado Nervo

Amado Nervo
EN PAZ

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida.

Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé, sin duda, largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan solo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas.

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
Vida, ¡nada me debes! Vida, ¡estamos en paz!


Amado Nervo
La felicidad es como la
neblina ligera: cuando estamos
dentro de ella, no la vemos.


Amado Nervo