DES-SABER,
PASAPORTE A LA AVENTURA POÉTICA,
CIENTÍFICA Y FILOSÓFICA
(fragmento)
[El des-saber ha sido generador]
de la cadena de revoluciones
que ha jalonado la historia del ser humano.
La transición bienhadada hacia
nuevos conocimientos ha venido signada
por auténticos des-sabedores
(herejes, locos, perseguidos, crucificados,
“acicutados”, apóstatas, desterrados y similares)
que –a lo Salvador Gaviota– renunciaron
a la “cordura convencional”
para explorar, temerarios, otros cielos,
aunque tal osadía significase renunciar
a la vida misma.
Se puede rastrear en ellos el factor común
de una voz definida más allá de lo retórico,
cerca de lo que el profesor Ricardo llama
“dimensión anónima”, desde la cual
las palabras no son DE ellos, sino EN ellos.
Se alcanza a percibir, en una esfera
más creciente de abstracciones,
la presencia de un estado casi profético,
mediático, como si aquella alma del mundo
hablara por tales labios
o rezumara su sabiduría por aquella escritura.
[...] Este fenómeno, anclado en el des-saber
de sus creadores, solo se percibe desde igual estado
cuando entramos en el arte
“con las manos vacías”, con la “mirada inocente”,
despojados de prejuicios e inermes de paradigmas.
PASAPORTE A LA AVENTURA POÉTICA,
CIENTÍFICA Y FILOSÓFICA
(fragmento)
[El des-saber ha sido generador]
de la cadena de revoluciones
que ha jalonado la historia del ser humano.
La transición bienhadada hacia
nuevos conocimientos ha venido signada
por auténticos des-sabedores
(herejes, locos, perseguidos, crucificados,
“acicutados”, apóstatas, desterrados y similares)
que –a lo Salvador Gaviota– renunciaron
a la “cordura convencional”
para explorar, temerarios, otros cielos,
aunque tal osadía significase renunciar
a la vida misma.
Se puede rastrear en ellos el factor común
de una voz definida más allá de lo retórico,
cerca de lo que el profesor Ricardo llama
“dimensión anónima”, desde la cual
las palabras no son DE ellos, sino EN ellos.
Se alcanza a percibir, en una esfera
más creciente de abstracciones,
la presencia de un estado casi profético,
mediático, como si aquella alma del mundo
hablara por tales labios
o rezumara su sabiduría por aquella escritura.
[...] Este fenómeno, anclado en el des-saber
de sus creadores, solo se percibe desde igual estado
cuando entramos en el arte
“con las manos vacías”, con la “mirada inocente”,
despojados de prejuicios e inermes de paradigmas.
Miguel Ángel Caro